Es la historia de un médico forense Bennet Omalu (Will Smith), un
hombre increíblemente inteligente que contaba con una gran cantidad de títulos
y estudios que reforzaban su profesión. Migrante Nigeriano llegado a Estados
Unidos como refugiado y en busca del sueño americano. Con el gran deseo de
sobresalir en ese país y de ser parte de su ciudadanía, durante su estadía se
encuentra en situaciones de rechazo y trabas para realizar su profesión.
Apasionado de su trabajo, llega a él una leyenda del fútbol americano,
Mike Webster, una persona aparentemente fuerte y saludable que a sus 50 años
encuentra la muerte con el diagnóstico ataque
al corazón.
Intrigado por la muerte de Mike Webster, Bennet inicia la búsqueda de
la verdad, mandando a hacer diferentes estudios, cabe mencionar que tuvieron
que ser realizados por su cuenta ya que no recibió el apoyo directo de su
supervisor.
Bennet obtuvo información de estos estudios que asocio con otros análisis,
también utilizo la comparación con los cerebros diseñados para recibir golpes o
contusiones como el pájaro carpintero, el berrendo, entre otros. Bennet utilizó
la información previa que existía en el daño que recibían los boxeadores al
recibir contusiones. Omalu identificó una acumulación excesiva de una proteína
en el cerebro de Webster, que afectaba el estado de ánimo, las emociones y las
funciones ejecutivas, de forma parecida a aquella en la que las acumulaciones de
una proteína que contribuyen a la enfermedad de Alzheimer.
Basándose siempre en el estudio científico de la información Omalu, se
esfuerza por estudiar la incidencia de casos de encefalopatía traumática crónica en jugadores de la NFL . Después
de varios rechazos de la NFL para aceptar la relación de las muertes con el
deporte Se ha logrado lo siguiente:
"Continuamos haciendo las inversiones significativas en trabajos
independientes a través de nuestros obsequios a la Boston University, los
[Institutos Nacionales de Salud] y otros esfuerzos para acelerar la ciencia y
entendimiento de estos temas", añadió la liga.
La NFL otorgó un apoyo de un millón de dólares para investigación al
banco de cerebros en el 2010.
El Dr. Joseph Maroon, neurocirujano de los Pittsburgh Steelers que
aconseja a la NFL en lesiones de cabeza, cuello y espina dorsal, declaró meses
atrás que el juego "nunca ha sido tan seguro" y minimizó el riesgo de
CTE.
La tasa del 96 por ciento hallado en el estudio, es consistente con una
muestra menor anunciada el año pasado por el Departamento de Asuntos Veteranos
en Massachusetts.
La CTE se puede diagnosticar de forma definitiva tras la muerte, aunque
las resonancias cerebrales se han implementado para identificar señales de
enfermedad en jugadores vivos. Los jugadores muertos analizados accedieron a
donar sus cerebros para examinar.
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